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El desarrollo de Punta Cantera

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Espigón y Murallas de Punta Cantera

Ministerio de Defensa y Ayuntamiento de San Fernando están muy cerca de acordar el desarrollo de los Polvorines de Fadricas y “convertir esos terrenos en el eje del futuro de la ciudad”. La sintonía ideológica entre ambas administraciones parece facilitar las cosas. Eso está bien, la ciudad necesita terrenos para desarrollarse, crear empleo y generar bienestar. Pero algunos ciudadanos desconfiamos de lo que puedan entender nuestros representantes políticos por desarrollo. ¿Por qué esa desconfianza?

Punta Cantera

Fundamentalmente porque en esos terrenos se asienta un patrimonio histórico y etnológico único en España, y porque no sabemos si los planes para desarrollar los Polvorines de Fadricas van a tener en cuenta el respeto exquisito que merece ese patrimonio de todos
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Muchos estamos convencidos de que una de las vías de desarrollo para San Fernando es mostrar adecuadamente su patrimonio histórico, en la inteligencia de que eso nos convierte en una ciudad distinta. En los Polvorines de Punta Cantera tenemos los isleños una magnífica oportunidad para convertir San Fernando en un lugar único, simplemente porque ninguna ciudad española dispone en su término municipal de una ‘aldea’ con esas características; ubicada en un paraje de enorme valor paisajístico; formada por veintiséis polvorines de distintas épocas constructivas, rodeados de murallas defensivas del siglo XVIII y con dos puertos históricos, también del setecientos. Construir vulgaridades en esos terrenos, y romper la estética y el significado del conjunto de polvorines, sería un crimen.
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Aparentemente, hoy nadie duda del valor histórico, arquitectónico y patrimonial del conjunto de los Polvorines. Incluso existen figuras jurídicas que protegen parcialmente algunos de los elementos allí ubicados (la batería de Punta Cantera, por ejemplo, es uno de los BIC incluidos en el Legado Patrimonial de los Lugares de las Cortes y la Constitución de 1812 en San Fernando, Cádiz y la Bahía) y todos los discursos públicos ahondan en la necesidad de protección. Sin embargo no existe unanimidad política para proteger el conjunto de los polvorines mediante su declaración como bien de interés cultural (BIC) Posiblemente porque se fomenta aviesamente la idea errónea de que proteger el patrimonio es cercenar el desarrollo económico de la ciudad. Se quiere hacer creer que proteger el patrimonio impedirá la generación de empleo porque podría dificultar la “construcción de 1.750 viviendas —en esos 500.000 metros cuadrados—, de las que el cincuenta y uno por ciento -892 viviendas- serán de carácter protegido”.
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La realidad es que la búsqueda de una declaración BIC para los polvorines responde a una cuestión de desconfianza. En las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), resulta que la valoración de la clase política española es muy baja. Quitando el paro y la situación económica, el mayor problema que perciben los españoles es su clase política, los políticos y la corrupción. Y seguramente es así por culpa de lo que hemos visto cuando algunos dirigentes (no todos, por supuesto) se han encontrado en la misma ecuación con terrenos susceptibles de desarrollo, con una necesidad imperiosa de crear empleo y, finalmente, con una sublime falta de imaginación. Seguramente, por culpa de estos malos ejemplos, muchos ciudadanos desconfiamos genéricamente de nuestros representantes hasta considerar que es el tercer problema del país.
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Es posible que el ciudadano que pasea por las aceras, cuando percibe a sus ediles cavilando delante de nuevos terrenos, se eche a temblar… El patrimonio no se ampara con buenas intenciones o mejores palabras, el patrimonio se ampara con la ley. No hay otra forma civilizada de hacerlo. Por eso, si todos decimos por activa y por pasiva que vamos a respetar los Polvorines de Punta Cantera, o si decimos que ya están suficientemente protegidos de perversas actuaciones, ¿por qué no dar el siguiente paso y propiciar la declaración BIC que nos permite la ley? Dicho de otro modo, si no hay pensada ninguna actuación que vulnere esa hipotética declaración de BIC ¿por qué oponerse a ella?
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Recordemos que ese conjunto –veintiséis polvorines, murallas defensivas, dos puertos históricos y dos zonas arqueológicas— tiene una identidad estética reconocible. El entorno aislado y remoto condicionó en su momento la acción del hombre que, a su vez, ha modelado el paisaje hasta darle la personalidad etnológica y ambiental que hoy ya es parte de la identidad de San Fernando. Tenemos que respetar esa identidad que nos personaliza y nos enriquece. ¿Cómo?
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Actuando sobre los polvorines asegurando la identidad del conjunto, en la inteligencia de que eso —mantener intacta la identidad de los polvorines— será garantía para siga teniendo el valor añadido de su singularidad. Al margen de las buenas palabras e intenciones, eso sólo se puede garantizar declarando el Conjunto Histórico de los Polvorines de Punta Cantera como Bien de Interés Cultural. Por último, toda actuación/desarrollo que se realice sobre Punta Cantera debería ser sostenible y compaginar intereses públicos y privados. Puesto que hoy, para que cualquier desarrollo sea éticamente válido, debe ser sostenible económica, cultural y ambientalmente.
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Sean, pues, bienvenidos todos los acuerdos entre administraciones, pero nadie debería olvidar –si es alguien lo ha hecho- que el patrimonio que atesoramos en los Polvorines de Punta Cantera es de nuestros hijos.


Adhesiones al Manifiesto por Punta Cantera, PULSE AQUÍ



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