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Pacifismo y Genes

Miguel Ángel López Moreno
Publicado en Diario de Cádiz el 1 de Febrero de 1991

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El barniz de civilización que modela el raciocinio de la mente del hombre es apenas producto de 5000 años de historia. Summer o Egipto son los primeros intentos civilizadores que procuran elevar la categoría moral del hombre y datan de ese tiempo. Pero antes de eso están los tres mil millones de años que los primeros vestigios de vida necesitaron para evolucionar hasta el hombre. Los 5000 años de civilización representan, ante los 3000 millones, solo el 0'00016% del tiempo. Es una cáscara extremadamente fina que se superpone a un comportamiento vital largamente aprendido y del que no tenemos la mínima posibilidad de escapar eficazmente.

La lectura de la historia es recomendable porque, entre otras muchas cosas, enseña realmente a descubrir que el hombre "quiere ser un animal civilizado". Civilizado porque es capaz de encontrar numerosas formulas culturales que le enseñan mínimamente a convivir entre ellos mismos. Esas fórmulas civilizadoras sirven para mantener las reglas de conductas ante lo bueno y lo malo, lo permitido y lo tabú. Las civilizaciones y las fórmulas culturales que adoptan -y que van evolucionando en el tiempo- SUELEN SER un paso adelante que implican una superación de la razón frente a las reacciones viscerales del encéfalo.

Pero el cerebro de reptil, que aún domina nuestra conducta agresiva de dominio y territorialidad, es imposible solapar o recubrir por muchas capas culturales con que la rodeemos. Es imposible eliminar lo que dictan los genes por mucho raciocinio que impliquemos en el intento y por muchos baños ideológicos, éticos y morales que utilicemos. En otras palabras: La lógica no puede con el hipotálamo. El reptil que llevamos dentro se muestra cuando ha de mostrarse.

Y aquí llegamos al PACIFISMO como expresión muy loable de lo que es el intento de civilización. El Sentimiento Pacifista es la cumbre del raciocinio, es la cima de todas las morales o comportamientos éticos del HOMBRE CIVILIZADO... pero, aunque civilizado, sigue siendo hombre. Es nuestra condición.

El pacifico y el pacifista pelearán si un agresor irrumpe en su casa y ante sus ojos corta los dedos de su hijo. Y esa pelea está justificada ante cualquier análisis y desde cualquier punto de vista. Desde este pueril ejemplo -maximalista pero posible- hasta llegar a la JUSTIFICACION DE LAS GUERRAS hay solo una CUESTION DE GRADO. Por tanto, tomar posturas firmes a favor de un pacifismo a ultranza es loable (lo es continuamente), pero muchas veces es una postura alejada de la realidad de los acontecimientos y alejada FISICAMENTE de la guerra. No hay muchos pacifistas en Kuwait, Irak, en Jordania o en Israel seguramente porque ven peligrar los dedos de sus hijos.

Pero tomar posiciones contra el pacifismo si que es impresentable porque destruye la punta de lanza por donde el progreso moral del hombre debe continuar. Es el eterno dilema que encuentran los hombres de cada generación. Los que vimos morir a Franco y los que vimos caer el Muro de Berlin pensábamos que la nuestra era una generación privilegiada. ¡Que chascos nos da la vida!

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